Que Nueva York es una de esas ciudades donde puede ocurrir cualquier cosa no es ningún secreto. Un día de octubre, Norah Jones espera a Mujer hoy en la sede de su discográfica, en la Quinta Avenida. La que sin duda es la mayor estrella de la música jazz del planeta (con permiso de Diana Krall) es famosa por su afán perfeccionista casi enfermizo. Y el inglés con acento andaluz del interlocutor no es precisamente una ayuda. Con preocupación, me dirijo a la entrevista cuando me choco con otra cantante: Soraya. La española está en la Gran Manzana para realizar un reportaje fotográfico. No tienen nada que ver. Pero su inglés es perfecto y a ella le encanta Norah. Como mi cara de preocupación lo dice todo, se ofrece a ser mi traductora si me pierdo. La mezcla puede ser explosiva. Así que cogidos del brazo, nos vamos a su encuentro.
Mientras esperamos a que Norah termine de almorzar, una chica aparece medio cabizbaja, camino del baño. Necesitamos mirarla dos veces para reconocer a la autora de “Come away with me”, ganadora de ocho premios Grammy y con más de 40 millones de discos vendidos. Bailarinas, leggins negros y una chaqueta de lana que parece tres tallas superior. No lleva maquillaje y se ha cortado el pelo. A la vuelta, una pequeña conversación sobre su pasión por las croquetas (mientras Soraya la mira con sorpresa) es el paso previo para hablar de “The fall”, un nuevo disco donde ha vivido un cambio de aires bastante llamativo, que poco a poco deja entrever que ha sido producto de una ruptura sentimental…
MUJER HOY. ¿Este nuevo trabajo puede parecer un nuevo comienzo de cara al futuro?
NORAH JONES. Bueno, fue un experiencia diferente para mí, creo que tiene el sonido diferente que estaba buscando, y es por esa razón por la que decidí buscar diferentes músicos esta vez. Porque he trabajado mucho con la misma gente durante mis últimos tres discos. Era el momento de intentar algo diferente.
MH. ¿Qué fue eso que le hizo cambiar?
NJ. No hubo un día en concreto. Fue un largo proceso lleno de intentos, ensayos, pensamientos… Hice unas cuantas pruebas en casa con amigos, y me ayudaron con melodías, porque yo ya tenía las canciones escritas desde hacía un año. Pero quería que las oyeran y ver si el experimento funcionaba. Así que decidí buscar un nuevo productor con una perspectiva diferente, con un arsenal diferente de músicos para poder elegir. Porque yo sólo conozco el círculo de amigos que me rodea, una comunidad de músicos neoyorquinos alucinantes, pero necesitaba simplemente salir un poco de eso, y fue lo que terminó pasando.
MH. ¿Es la primera vez que trabaja con gente nueva?
NJ. Siempre había trabajado con personas cercanas y amigos que me hacían sentir a gusto. Por eso ante esta aventura estaba un poco nerviosa. Pero siento que he hecho nuevos amigos y he conocido gente con la que volvería a hacer música.
MH. “The fall” es su primer gran cambio desde que saltó a la fama. Ahora, en la distancia… ¿cómo vivió aquella locura?
NJ. Pensé que el mundo se había vuelto loco, era todo un lío. Tuve suerte porque aún no sé cómo conseguí superarlo. Todo se convirtió en una cosa rara, loca y grande, nunca pensé que la música que hacia pudiera volverse tan popular.
MH. ¿Cambiaría algo de lo que vivió?
NJ. Desearía haber disfrutado más de ese trabajo, pero no pude evitarlo. La situación me sobrepasó. Me vi con ocho Grammys en las manos… pero no me quejo. No me arrepiento de nada, aunque me habría encantado no haberme asustado tanto.
MH. Ganó sus Grammy con 22 años, vendió casi 20 millones de copias de su primer disco, lleva nueve años casada con una pareja con la que trabajas. ¿Tiene la sensación de vivir demasiado deprisa?
NJ. ¿Casada? [En ese momento, Soraya pone cara de póquer].
MH. He leído que se considera casada con su pareja, bajista y compositor de buena parte de tus discos, Lee Alexander…
NJ. Ya no somos pareja.
MH. Bueno, imagino que ése ha sido otro factor a tener en cuenta a la hora del cambio tan evidente en su música.
NJ. No sé… pero sé a lo que se refiere con su pregunta, a cuántas veces he creído en mi vida estar volviéndome loca. Y es cierto, en ocasiones he pensado en qué iba a hacer si ya había conseguido todas esas cosas fabulosas. ¿Qué se supone, que ahora me toca tener niños? ¿Con menos de 30 años? En los dos últimos años he estado pensando en esto, y este giro en el disco es una forma de abrir un nuevo capítulo para mí.
Quizá hemos llegado al centro de la cuestión. Jones comenzó a salir con el músico Lee Alexander en 2000 y dos años después salía a la venta su mítico “Come away with me”. Después vendrían dos discos más y otros dos grandes éxitos. Hace poco más de un año, aquella relación terminó y, entre otras cosas, Norah Jones empezó a relacionarse con otros músicos. Ahí empieza su investigación, un camino que ha desembocado en “The fall”, un abanico de instrumentos y de melodías donde ha conseguido dar pasos de gigante en su carrera sin perder esa personalidad única que lleva, sobre todo, en la voz.
MH. ¿Tener una voz inconfundible es parte del secreto de su éxito?
NJ. Puedo probar diferentes cosas como artista, pero canto como canto, y el cambio en ese sentido no ha sido tan radical. He tenido la precaución de dejar que mi voz sonara tal y como es en este trabajo. Lo que sí he querido es buscar algo más sexy, y creo haberlo conseguido. Según vas haciéndote mayor te das cuenta de que vas calmándote. Acabo de cumplir 30 años y estoy más segura y cómoda conmigo que cuando tenía 25 o 26. Con el paso de los años te vas relajando y te atreves a hacer cosas que antes ni te imaginabas. Estoy contenta de estar en el punto que estoy.
MH. ¿Es consciente de que fue de gran ayuda para que los discos de jazz fueran considerados como trabajos superventas?
NJ. Mi primer disco es el más jazz, pero incluso ése no se puede considerar un disco de jazz como yo lo entiendo. Espero que la gente fuera más allá y descubriera lo que el jazz es de verdad.
MH. Además de las croquetas, de España le apasiona el flamenco.
NJ. Me encanta el flamenco, baile y música, pero nunca podría tocarla porque tienes que tener mucha coordinación. Es un género muy complejo. No puedo hacerlo. Aunque sería divertido…
MH. Por curiosidad, ¿cómo se vivió aquí la muerte de Michael Jackson?
NJ. Fue trágico y triste. Incluso para mí, que crecí con su música pero no era la típica persona que compraba sus álbumes. Cuando murió quedé impresionada, estuve pensando en ello durante días. Tuvo una vida desgraciada, a mi forma de ver.
MH. Alguien con más talento que cabeza, posiblemente.
NJ. Si la gente que te rodea toma malas decisiones… Probablemente puso muchos muros a su alrededor para protegerse, pero el resultado fue que incluso la gente que estaba interesada en él no podía acceder.
MH. En ese sentido, ¿es usted la prueba de que uno es dueño de su propia vida?
NJ. Sí, porque yo sí que tengo muy buena gente a mi alrededor. Pero también soy muy abierta: si un buen amigo me dice que estoy haciendo algo que no está bien, le escucho. Te puedo asegurar que hay quien no permite eso.
Hay que marcharse. El tiempo estipulado acaba de terminar y aquí está todo prácticamente cronometrado. Soraya quiere hacerse una foto con Norah, pero necesita bajarse de los tacones para estar a su altura. Está claro: esto es Nueva York.
NEW YORK, NEW YORK
Todo es posible en la Gran Manzana. Un encuentro casual convirtió a la cantante española Soraya en la intérprete de esta entrevista.