Lleva 25 años en el periodismo y es adicta a la radio. Ama su profesión y a partir de ahora será la directora y presentadora del programa de Punto Radio “De costa a costa”.
1. Micrófono. Hay que tenerle respeto, no miedo. El micrófono es muy sincero, cuando estás bien y pletórica, él lo sabe y lo transmite. Pero cuando estás de bajón, insegura o te coges un catarro, él también lo sabe y, por supuesto, lo transmite. Cariñosamente le llamamos la alcachofa.
2. Humor. Riendo se ensanchan los pulmones y el alma, el humor nos pone una sonrisa y la risa nos ayuda a vivir. A mí, me hace reír el ingenio. Cuando estoy en una conversación que tiene chispa, me río y lo hago con muchísimas ganas. Tengo una risa escandalosísima. Al principio de mi carrera, me decían que no podía reír delante del micrófono, así que lo he pasado muy mal porque tenía que pellizcarme el brazo para no reirme, pero hace tiempo que decidí que puedo dejarme ir, aunque siempre con respeto.
3. Belleza. Un gran filósofo de mediados del siglo XX, que se llamaba Walt Disney, dijo que la belleza está en el interior y estoy completamente de acuerdo. A mí me gusta la que no se aprecia al primer golpe de vista, la que no es evidente, me gusta la belleza que aprecio cuando miro dos veces a una persona y concluyo que es bella. Me gustan las personas que tienen cerebro y que lo utilizan porque creo que la mayor belleza reside en ese órgano de nuestro cuerpo.
4. Radio. Para mí es la vida, la radio es pasión. Es lo mejor que le puede pasar a un periodista. Considero que es el único medio que te permite estar cerca de la gente, de comprenderla, porque no sólo es hablar, también es escuchar.
5. Madurez. Consiste en haber aprendido lo suficiente como para saber lo que quieres y a dónde vas. Eso no significa cerrarte a la improvisación, pero cuando maduras aprendes a diferenciar lo fundamental de lo accesorio y eso ayuda mucho a vivir. Yo a veces digo, “estoy ya muy mayor para aguantar tonterías”, y tal vez la madurez sea eso: saber cuáles son las tonterías y por qué no tienes que soportarlas.
6. Emoción. Que no falte. Yo no entiendo la radio sin pasión. Cuando sucede algo que provoca la emoción en la gente a mí me afecta mucho y no puedo evitar implicarme. Con el tiempo he aprendido que eso no es malo, porque el periodista no tiene por qué ser un bloque de hielo que se limita a contar las noticias con sujeto, verbo y predicado. Somos periodistas pero también somos personas y prefiero que el oyente se de cuenta de que Pepa Sastre es una persona a la que se puede encontrar comprando el pan, que se acatarra en invierno, que tiene alergia en primavera y que se emociona con las mismas cosas que le emocionan a él.
7. Información. Es fundamental en el trabajo de un periodista porque es la materia prima. A mí, en la facultad, me explicaron que hay que tender a la objetividad, pero estoy convencida de que la objetividad no existe. Cada periodista tiene su propia mirada y su forma de contar las cosas y debe hacerlo con honestidad. Por ejemplo, hay informaciones muy sensibles ante las que no puedes ser aséptico y el terrorismo es una de ellas. Tú no puedes informar sobre terrorismo sin sentirte concernido y eso te aleja de la objetividad.
8. Políticos. Los políticos necesitan a los periodistas y los periodistas necesitamos a los políticos. Me gustaría conocer a una raza de políticos que estuviese más cerca de sus ciudadanos y más pendientes de sus problemas y de sus preocupaciones, políticos que viajaran menos en taxi y en coche oficial y más en metro o en autobús. Hay un millón de hogares en España que tiene a todos sus miembros en el paro. Yo no sé si los políticos pueden plantearse que eso les podría ocurrir a ellos y poner una solución más allá de parches.
9. Crisis. Hace dos años, cuando la crisis empezó en EE.UU., no podíamos prever el alcance de lo que estamos viviendo. Es como el efecto mariposa: cuando bate sus alas en Japón hay un tsunami en el Caribe. Tenemos una economía muy globalizada y a nosotros nos ha atacado muy duro, quizá porque vivíamos por encima de nuestras posibilidades, o porque nuestro modelo de crecimiento, que se basaba en el ladrillo, no era el más adecuado, y así estamos, con tres millones y medios de parados y una perspectiva incierta.
10. De costa a costa. Hace 25 años, cuando empecé a trabajar, me planteaba que tal vez, algún día, tendría mi propio programa de radio. Así que hoy me siento como niña con zapatos nuevos. “De costa a costa” es un programa que entra en su quinta temporada, que empezamos a hacer Félix Madero y yo hace cuatro años y que parimos juntos. Ahora que se ha ido, me he quedado al frente y no puedo sino agradecérselo a la dirección de Punto Radio. No se lo digas a nadie, pero me lo paso tan bien que yo pagaría por hacer este programa.
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“De costa a costa” es el gran informativo-tertulia de las noches de Punto Radio, que dirige Pepa Sastre. Sintonízala de ocho de la tarde hasta la medianoche.