Trabajo

Paz Vega: “El cine tiene que hacerte pensar”

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Viéndola sentada en las oficinas de la distribuidora de su nueva película, “Triage”, no parece tan distinta a la chica que salió de Sevilla para trabajar en televisión. Junto a este estreno, la actriz también celebra sus 10 años en la gran pantalla, una cuenta que reconoce no llevar: “Si te soy sincera, ahora mismo no te sé decir el número de películas que he hecho, si son 15, 20 o 30”. Una década que ha estado bien amortizada: películas en España, una carrera en Hollywood, un marido y dos hijos. Que se lo está peleando es algo que nadie le puede negar.

MUJER HOY. En su nueva película, el mayor reto suponía ser la nieta de un mito como Christopher Lee…

PAZ VEGA.
Sin duda. Cuando me lo dijeron no sé cómo no me dio un infarto. No sabía cómo podría equipararme a su acento, pero sobre todo a su presencia. Después de cinco años en EE.UU. ya me siento en una posición muy cómoda para afrontar el acento de un personaje, pero no puede dejar de impresionar estar frente a un señor así, que además mide casi dos metros y tiene una voz tan impresionante que llega a cantar ópera… aunque luego sea como el abuelo de Heidi.

MH. Ha trabajado en estos años con actores muy importantes. ¿Hay algo que tengan en común todos los astros de Hollywood?

PV.
Aunque el hecho de ser una estrella no sea sinónimo de ser alguien fascinante o un actor del que se pueda aprender, en la mayoría de los casos sí sucede porque por algo están ahí. Ocurre con Lee o con Morgan Freeman, un señor apabullante.

MH. No nos olvidemos de Colin Farell, su compañero en esta película, que arrastra fama de problemático en los rodajes…

PV.
No recuerdo ni que llegara tarde ni que tuviera momentos malos. A veces se cuelga una etiqueta para toda la vida, cuando sólo pasó un mal momento personal y ya está.

MH. No es su primer filme basado en conflictos internacionales...

PV.
Yo creo que el cine, además de entretener, tiene que hacerte pensar. Me gusta hacer estas películas, pero no siempre porque es agotador. También me apetece divertirme con lo que hago, por eso estaría haciendo comedia todos los días, pero no puede ser. El cine debe ser un instrumento para educar a la gente.

MH. Durante el rodaje alguna revista hablaba de que mantenía una relación con Farell. ¿Estas cosas le pasan sólo en España?

PV.
En nuestro país hay una parte del periodismo que es terrible, a la que tengo la guerra declarada, me da igual lo que digan. Hay una prensa que en lugar de elevar al artista, le sacan lo malo y, si no, se lo inventan. En Estados Unidos, si un artista tiene 20 defectos y una virtud, sacan lo bueno, mientras que en España si una tiene 20 virtudes y un sólo defecto, sólo miran el defecto. Eso es terrible.

MH. ¿Cuál es la mayor tontería que ha leído sobre usted misma en una revista?

PV.
Una vez leí que supuestamente yo había dicho que el sexo y los negocios eran compatibles, algo absurdo y fuera de lugar. Yo llevo una vida normal y corriente, pero aunque fuera desastrosa tampoco nadie tendría por qué entrar en ella. Yo soy una actriz y no me importa que se critique cualquiera de las películas que hago, pero que nadie se meta en mi vida personal, porque nunca he hecho nada malo a nadie.

MH. ¿Cree que el público tiene una opinión acertada de usted?

PV.
No sé si la gente tiene una impresión correcta de cómo soy yo. Si lo tienen que averiguar por mis películas es difícil, porque paso de un personaje a otro y hago cosas muy diferentes. Lo que me interesa es que me admiren o me odien como actriz.

MH. Por su trabajo y también por los reportajes que realiza eventualmente con algunas revistas...

PV.
Eso son juegos, imágenes idílicas. Quien quiera creerse que estoy todo el día con los tacones en un barco…

MH. ¿Algunas de esas imágenes sexys se enfrentan con el perfil de sus personajes más modosos?

PV.
La fotografía te permite salir guapa y me gusta verme sexy, no hay nada malo en eso. En España hice películas comedidas, como “Sólo mía”, lo que pasa es que “Lucía y el sexo” marcó bastante.

Aunque pueda parecer lo contrario, Paz no se queja de nada, porque estos 10 años de cine le han dado más de lo que ella esperaba. “Pero, ¿de qué película hace ya una década? – pregunta–. ¿”Zapping”? Yo es que nunca miro atrás, sólo para aprender de los errores o cuando algo va mal para ver que, en algún momento, fue bien. Pero por lo demás, siempre voy por delante”. Tras el enorme éxito que supuso estar doblemente nominada al Goya en 2000 (mejor actriz por “Sólo mía” y mejor actriz revelación por “Lucía y el sexo”, galardón que ganó), consiguió sumar importantes proyectos a su currículo, como la “Carmen” de Vicente Aranda o “El otro lado de la cama”, el musical de Martínez Lázaro que arrasó en taquilla. Aunque fue la película de Medem la que llamó mucho la atención en EE.UU., y provocó una primera llamada de Hollywood. Y de ahí hasta hoy, lo cierto es que prácticamente no ha parado de trabajar.

MH. ¿Qué impresión tiene de esta década?

PV.
No me puedo quejar. Soy feliz porque hago lo que me gusta, no me falta el trabajo ni tengo la sensación de que me vaya a faltar. No lo digo con arrogancia, sino que estoy inmersa en una dinámica en la que el teléfono suena y me siento arropada. Además, tengo una familia maravillosa y dos hijos increíbles.

MH. ¿Hay algún capricho que le gustaría darse ahora que puede?

PV.
Si pudiera estaría sin teléfono un mes. Odio el teléfono. No lo tendría, pero el trabajo y mi familia lo hacen necesario. Al final contrataré a una persona para que atienda todas las llamadas, qué gusto…

MH. ¿Cuáles son sus metas en estos momentos?

PV.
No soy de ponerme metas, sino de dejarme sorprender. Prefiero ver las cosas venir como regalos. Es como escribir una carta en blanco a los Reyes Magos: venga lo que venga, te sorprenderá y te gustará. Pero si pides y no te lo traen, encima te cabreas.

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